Enero suele vivirse como un mes de “volver a empezar”. Sin embargo, no es necesario asociarlo con prohibiciones, dietas radicales o compensaciones.
Después de unos días con horarios diferentes y comidas más improvisadas, es normal notar digestiones más lentas o sensación de hinchazón: los hábitos simplemente han cambiado. No es algo que requiera castigos ni medidas extremas, sino una transición natural hacia la rutina habitual.
Retomar las señales del cuerpo
Enero puede ser un buen momento para volver a escuchar las señales corporales y recuperar gestos sostenibles.
No buscamos perfección ni listas infinitas de propósitos: solo que el cuerpo vuelva a sentirse acompañado y en equilibrio.
También es importante escuchar las sensaciones digestivas sin alarmas. Sentir hinchazón o gases tras varios días de comidas distintas puede ser totalmente normal.
A menudo basta con dar tiempo, alimentos ricos en fibra y una alimentación más ordenada para que el cuerpo recupere su bienestar.
Algunas infusiones suaves, como manzanilla, hinojo o jengibre, pueden acompañar este proceso, no como “depuración”, sino como un apoyo agradable para aliviar la sensación de pesadez.
Pequeños gestos que marcan la diferencia
Si estás buscando volver a sentirte bien, prueba con uno o dos gestos sencillos que puedas repetir en tu día a día y que realmente marquen la diferencia.
Estas cinco ideas pueden ayudarte a retomar hábitos saludables tras las fiestas:
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Comer sin distracciones
Sin móvil ni pantallas. Comer con atención facilita hacerlo más despacio y percibir mejor la saciedad. -
Hacer una pausa de 2–3 minutos al terminar de comer
Tomarte un pequeño momento antes de levantarte de la mesa ayuda al cuerpo a registrar que la comida ha terminado. -
Tomar 2–3 piezas de fruta al día (cuando mejor encaje)
Puede ser de postre, a media mañana o en la merienda. Esta pequeña regularidad aporta fibra y volumen sin complicar el menú. -
Incluir una fuente de proteína en las comidas principales
Huevo, legumbres, pescado, pollo, tofu… La proteína aporta saciedad y ayuda a evitar el picoteo impulsivo. -
Cuidar el descanso y el movimiento
A veces no se trata de comer distinto, sino de descansar mejor.
La luz natural por la mañana, un horario de sueño más regular y una breve caminata después de la comida principal pueden mejorar mucho las sensaciones físicas y emocionales.
Volver a lo básico con amabilidad
No hace falta aplicar todos los puntos a la vez. Con uno o dos gestos constantes ya se pueden notar cambios reales.
Enero no tiene por qué ser un mes exigente ni drástico. A veces lo que mejor funciona es volver a los gestos básicos, con amabilidad y constancia.
Si notas que las molestias digestivas se prolongan o te cuesta recuperar el ritmo habitual, puedes pedir una cita en nuestro centro para valorar tu caso de forma personalizada y acompañarte en este proceso.
Enero puede ser un mes más consciente y sostenible, sin perder el disfrute del día.
